sábado, 24 de noviembre de 2012

Capítulo anexo: TEORÍA SOBRE EL SIGNIFICADO Y LECTURA DE LOS DADOS PRERROMANOS HALLADOS EN LA MESETA.


Antes de comenzar:

Esta entrada es ajena al libro que venimos comentando (TEXTOS IBEROS, que más adelante continuaremos resumiendo, analizando y ampliando). Por lo que antes de presentar un nuevo capítulo de aquel, haremos un inciso más, con la intención de ir dando forma a un sistema de traducción y comprensión del lenguaje (o idiomas) prerromano de la Península. En el presente artículo ampliamos conceptos que en los anteriores habíamos definido, pretendiendo en hallar el valor y significado de los dados ibéricos hasta hoy conocidos (con representaciones animales, o con caracteres semejantes a números). Como venimos exponiendo, seguimos con el análisis de textos muy breves ya que nuestra visión es un tanto diferente a la de Mario Gómez-Morán, quien consideraba que para interpretar este idioma había que hacerlo a través de traducciones de textos con gran extensión (de más de diez palabras). Mientras en mi opinión es mejor estudiar la epigrafía muy simple, para conformar un primer diccionario de términos, de radicales y de terminaciones esenciales o comunes en la lengua prerromana peninsular.

AL LADO:
Chaquete de Ur, fechado en el II milenio a.C. y fabricado en marfíl, maderas y piedras semipreciosas (propiedad del Bristish Museum, al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Similar a un parchís, podemos obervar en este tablero su carácter mágico que se hace evidente por contener ojos labrados en los laterales. Diseño que se refiere a uno de los dioses sumerios más comunes; el de la luz que se representaba con la forma de esos ojos humanos. Todo ello le confiere y nos habla del sentido religioso y místico que tenían los juegos de azar en la antigüedad, que se relacionaban con los dioses y con el mundo de los espíritus o de los muertos.
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Algo fácil de comprender si entendemos que las deidades se adoraban de forma "interesada", pretendiendo que intercedieran por los hombres ante las fuerzas de la Naturaleza y de "manera simpática". Es decir que les pedían favores a cambio de adorarles, levantarles un monumento u ofrecerles sacrificios. De tal manera y de un modo similar como algunos realizan hoy con los Santos (por ejemplo con el famoso San Pancracio, al cual prometen perejil si les toca la lotería), antiguamente se solicitaba un don, una intercesión o un favor. Que de lograrse interpretaban que el díos al que se le había pedido lo había concedido; de lo que se erigían monumentos, estelas, esculturas o exvotos en su memoria y nombre. Por lo que la suerte era tenida como un simple regalo de los dioses y consecuentemente en los juegos de azar podía verse el designio de aquellos o leerse el futuro.

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El tablero que vemos y del que se conservan algunas fichas, tiene dibujados dados en forma de "cinco" y "cuatro"; se jugaba no solo con unas piezas circulares halladas, sinó que además todo parece indicar que se tiraba un dado de seis lados para avanzarlas (siendo el juego muy semejante en diseño y forma a los parchises o dameros actuales). Por su parte, también contiene casillas con flores y estrellas que -de algún modo- son similares a los adornos que llevan los dados ibéricos. Y aunque no pueda haber ninguna relación entre unos y otros objetos (los de Ur y los de Iberia), es manifiesto que en ambos casos los juegos simbolizaban el mundo de los astros, de los totems deificados, de la suerte o de la adivinación -que ser representan en esos pétalos y figuras estrelladas-.
ABAJO:

Juego egipcio denominado Senet, procedente de la tumba de Kha en Deir el Medina (fechado en Imperio Nuevo) y propiedad igualmente del British Museum, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen. Los egipcios, menos supersiticiosos y mucho más espirituales que los mesopotamios, interpretaban igualmente en este tipo de juegos los designios de los dioses. El Senet -similar a un ajedrez o juego de Damas-, significa en idioma del Nilo "tránsito" y representaba el calendario junto a las fases de los planetas. En aquel se simulaba el viaje de Ra (el camino hacia el cielo, tras la muerte) figurado en sus casillas que simbolizaban el tiempo -los días o los meses-. Por su parte la voluntad divina podía simplemente verse en aquellos que más suerte tuvieran y que con más inteligencia lo jugaran, representado de ese modo y en el tablero, el tránsito de la vida.
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De una forma muy similar, la gran mayoría de las culturas antiguas -o primitivas- han interpretado los deseos de los dioses (o del futuro) a través de sistemas de azar. Métodos a los que solían unir juegos o laberínticos chaquetes, en los que se podía ver el estado de la suerte o conocer el porvenir de un consultante. Todo lo que comunmente se relacionaba con el mundo de los astros, que en forma de cartas o dameros se representaban en aquellos juegos que no solo servían para divertirse y echar una partida, sino también para comunicarse con los dioses. Métodos entre los que los más comunes fueron las tabas y los chaquetes que como este Senet egipcio no solo tenían un sentido lúdico. 
 



La entrada de hoy realmente es una continuación de las previas
, en las que habíamos analizado el significado de las representaciones centitales de cuadrúpedos en la Iberia prerromana. Centrándonos en el presente artículo en aquellas figuraciones del animal visto desde arriba existentes en dos dados, hallados en las cercanías Sepúlveda y Calahorra. Por su parte, un tercer dado del mismo tipo se encontró en Numancia, territorio que no dista mucho de los anteriores y que está igualmente en la zona ibérica menos alfabetizada. Todo lo que identifica unas piezas y otras, cuyo estudio ahora comenzamos. Análisis que iniciaremos dando primero unos conceptos sobre el significado de los dados en la antigüedad y de la adivinación por medio de aquellos, para pasar posteriormente de cada uno de los referidos cubos (el de Numancia, el de Calahorra y el de Sepúlveda).

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BAJO ESTAS LINEAS: Fichas del chaquete que veíamos arriba, procedente de Ur, del II milenio a.C., hechas en marfíl, maderas y piedras semipreciosas (propiedad del Bristish Museum, al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Observemos de estas piezas comprarándolas con otras de juegos de tablero que han llegado hasta nuestros días; coincidiendo hasta el número que indica como "preferido", que igualmente es el cinco (tal como ocurre en algunos como el parchís). Se ha de suponer que al ver esa cifra ordenada en sotuer, el tablero se jugaba lanzado un dado marcado con puntos (tal como actualmente se hace).





1.- LA ASTRÁGALOMANCIA O CLEROMANCIA (adivinación a través de las tabas o los dados):
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Unificaremos ambas mancias, habida cuenta que la predicción del futuro por medio de la lectura de las tabas o los dados, tiene un idéntico origen al de hayarla por medio del sorteo (). Tanto que pudiera decirse que el cubo hecho comunmente de hueso (de cerámica, madera y a veces de metal;) con cuatro, seis, o más caras marcadas para jugar, desciende directamente de las habas y piedras que metidas en un puchero se usaban para vaticinar. Aunque sobre todo el dado procede de los huesecillos de animal que con igual función se usaban. En especial con las vértebras y tabas -de cordero y hasta de vaca- que se lanzaban al aire, dando un significado o valor a cada uno de sus cuatro lados en los que podían caer. Huesos de articulación llamados anatómicamente astrágalos, pero comunmente conocidos como tabas; de lo que la predicción de futuro valiéndose de aquellos se denomina astragalomancia. Por su parte, augurarlo valiéndose de dados es una fórmula directamente descendiente de aquella y que en principio tan solo variaría en el artículo usado; que en ese caso sería un cubo u objeto artificial que cae por una cara y al que se confiere un poder mágico.
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En la Península Ibérica hay manifestaciones de astragalomancia prerromana en infinidad de tumbas, siendo muy famosas las que contenían juegos de tabas votivas y que fueron excavadas en Fuentes de Ebro (Zaragoza) o en Carmona (Sevilla). De manera muy distinta no se han hallado entre los ajuares ibéricos dados, algo que por otro lado resulta en cierto modo normal habida cuenta que este objeto pudiera relacionarse más bien con la adivinación y el juego, que con el mundo propiamente funerario. Sea como fuere, parece evidente por la cantidad de "astrágalos" encontrados en los enterramientos (algunas con cajas conteniendo docenas), que la astragalomancia y el juego de la taba se practicaban entre los iberos. Ciencias adivinatorias cuyo nombre se dice que divulgó el célebre escultor Polícleto, que en el siglo V a.C. realizó una de sus obras más famosas: La llamada astragalizonta, que en griego significa "la jugadora de tabas" (ya que , es: "vértetebra", "huesecillo" y por ende "taba y "dado").
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Un entretenimiento tan común como extendido por toda la Antigua Hélade, en cuyas cerámicas y esculturas podemos ver infinidad de mujeres y hombres "tirando" los astrágalos. Algo que en Roma también era cotidiano y que igualmente no fue solo un juego usado para divertirse, sino también para vaticinar -lo que se mantuvo hasta la supresión por el Cristianismo de las artes adivinatorias-. Prohibición que no suprimió su uso lúdico, por lo que hasta nuestros días ha llegado este divertimento (infantil) y que es muy típico de Castilla (más concretamente de Ávila). Cuyos jugadores diferencian las posturas de las tabillas al caer en las siguientes: "Jete" (u hoyo) la cara cóncava con un hueco; "panza" (o tripa) la convexa -inversa a la anterior-; "verdugo" (o lis) con un pico en el extremo y parte más lisa de la taba. Finalmente "rey" (o carnero) la opuesta al verdugo, que es cóncava. Sistema que desciende directamente del heleno quienes valoraban del siguiente modo las tiradas: 1 punto para la "jete" o "panza", 3 si la taba caía en "verdugo" y 4 de hacerlo en "rey"; pero si se mantenía en pié de lado -lo que era altamente difícil-, anotaba 6.
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La importancia de estos objetos se comprende cuando vemos que para muchos la suerte era en la Antigüedad sinónimo de taba o de dado. De lo que "cleros" (del griego , "sorteo") se relaciona con "sortilegio"; palabras unidas a "herencia" y "heredero" (en idioma heleno también escrito ), pero igualmente con el método que utilizaban en muchos de los santuarios y oráculos para vaticinar. Habiendo sido uno de los más comunes el de introducir habas o piedras de uno y otro color en una urna, que se sacaban a cada pregunta del fiel que hasta el templo se llegaba para consultar el augurio de porvenir. Costumbres tan comunes hace miles de años y forma de leer el futuro tan extendida antiguamente -antes de tomar una decisión-, que la frase de Julio César "la suerte está echada" significa realmente una tirada de dados... . Ya que en verdad "alea iacta est" ha de traducirse como "el dado han sido echado", del latín "âlea" (dado) y "iactus" (tirar, echar). Aunque curiosamente, "âlea" también significa "el peligro", algo que dice mucho de cuanto a los dados se jugaban los romanos y sobre lo que aquellos leían en estos astrálagos y cubos. Unas suertes relacionados con las "alas" de aves (de ello "alea") y que posiblemente expliquen el dado como la flecha o el azar en el riesgo -simbologia que puede percibirse en la terrible escena que describe el Nuevo Testamento tras la crucifixión, con unos legionarios jugándose la túnica de Cristo por medio de ellos...-.


AL LADO: Tabas de cordero, que se usaban en la Península desde el tiempo de los ibéros como medio de adivinación, para jugar, o como forma de ritualizar la suerte. Destacan entre este tipo de astrálagos votivos, los hallados en Fuentes de Ebro (Zaragoza) en cuya necròpolis se encontró un juego entero y perfectamente dispuesto en caja, en una de sus tumbas.

ABAJO:
Bajorrelieve neohitita procedente de Karkemish, que representa a los hijos de Araras jugando a los dados (tabas), fechado hacia el 760 a.C. (propiedad del Museo de Ankara, al que agradecemos nos permita divulgar la ímagen). En esta escultura vemos a dos príncipes con los astrálagos en las manos en una imagen que se completaría con otros dos chicos de la corte real que también juegan con algo similar a una peonza (situados a la derecha de la escena y en lugar que no vemos). Evidentemente, el entorno y el lugar donde se desarrolla lo que el bajorrelieve recoge, hace pensar que no se trata de artes adivinatorias, sinó de un juego de juventud para entretenerse. Muchos piensan que los primeros en divertirse con las tabas fueron los griegos, tanto como estos serían los que extendieron y casi inventarion la forma de adivinar con ellas. Pero imágenes como la que vemos en este importante friso neohitita, obligan a pensar que esos usos y juguetes vinieron de Anatolia, Egipto o de Mesopotamia; siendo los griegos quienes los divulgaron hacia el Occidente Mediterráneo.




Los antecedentes de cleromancia más antiguos parecen remontarse hasta el Antiguo Egipto, donde se practicaba la adivinación con astrágalos en forma de pequeños huesos marcados con signos; algo que los griegos también hicieron poniendo las letras de su alfabeto sobre vértebras -o metatarsos-, de animales que habían sido sacrificados para ese fin. Consecuentemente hubo muchos templos en los que se vaticinó de esta manera, entre ellos el Oráculo hercúleo de Bura (en Acaya) donde se adivinaba con huesecillos de omóplato o de vértrebras, que llevaban las letras y que se lanzaban como los dados, para responder al consultante -los que posteriormente parece que fueron sustituidos por dados cúbicos y de juego-.
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En otros templos como el de Apolo en Delfos, la más antigua cleromancia que efectuaban las pitonisas era la más primitiva y simple. Consistente en introducir en una urna piedras -o habas- negras y blancas, respondiendo sí o no con ellas, a las preguntas de los fieles que hasta allí se llegaban para consultar el porvenir. Método de augurar que fue atribuido a las Trías; tres ninfas del Monte Parnasos que los autores clásicos creen eran las divas más antiguas de Grecia. Todo lo que en verdad procedería de las supersticiones y costumbres de suertes primitivas; en la forma de sotilegios muy simples hechados por "extrañas sacerdotisas". Brujas o Pitias que como Hécate se representaban en una mujer de tres rostros o tres cuerpos (de allí su nombre: Trías). Ritos tan arraigados como arcaicos en las creencias de todos los helenos y que hizo común la presencia de cleromancistas en todo lugar, evento o plaza helenas. Al igual que lo fueron entre los romanos y los etruscos. Siendo estos últimos tan supersticiosos que no podían mover un ejército o tomar una sola decisión, sin consultar antes los hígados, los huesos y las vísceras de animales (y hasta hombres) sacrificados para este fin.
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Por su parte, la astragalomancia creemos que pudo tener un origen similar a la hepatoscopia (lectura del povenir analizando el hígado del sacrificado) o de la antes mencionada extispicina (augurio por medio de la visión del interior de la víctima inmolada). Ya que en ellas se sacrificaba a un animal -o una persona en épocas más antiguas-, para utilizar sus vísceras y cuerpo para vaticinar. Todo lo que muestra como posiblemente el origen de tan complejo y truculento arte de hallar el futuro pudo estar en la intención de leer en los restos del ser recién sacrificado, en su tránsito entre la vida y la muerte. Como si aquel infortunado animal (u hombre) pudiera transmitir en el momento de su fallecimiento los misterios existentes entre ambos mundos (el que había abandonado y al que se había marchado). Algo que se debió de interpretar de ese modo y que quizás concedió a los huesos de la víctima el poder y la capacidad para contactar con el Más Allá; todo lo que se haría en ceremonias y ritos que poco a poco se fueron olvidando, hasta que la astragalomancia se realizo con simples dados.
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Sobre este sortilegio tirando tabas o cubos, ya dijimos que Cicerón advertía de que era una baratísima manera de conocer el futuro y que se practicaba en todo lugar o por cualquier persona que se considerase mago, siendo también la más fraudulenta (1). Forma de vaticinio que David Hernandez de la Fuente en su libro sobre adivinación (2) explica que se trataba del más famoso medio de acertar el futuro entre los griegos, cuyo método más extendido era el "Oráculo de Homero". Fórmula en que se auspiciaba con dados que tan solo tenían dos marcas (una alfa y una sigma), tirándose hasta seis veces para así adivinar el porvenir (3).
Sobre todo ello, ya expusimos que escribe textualmente: "Se han conservado también los textos interpretativos de estos oráculos que da solución a cada posible combinación de tirada de cinco series (desde el 1,1,1,1,1=5 hasta la 6,6,6,6,6=30). Así para cada una de las 56 combinaciones posibles habría un dios protector". Lo que obliga a pensar en un panteón de cincuenta y seis deidades, que comprendería además de los importantes y conocidos divos, diversas divinidades lares, del lugar o particulares.


AL LADO: Dado celtíberico de Sepúlveda (dibujo que ya publicábamos en anterior entrada), hallado en el Cerro de Somosierra. Dijimos que en una de sus caras se halla la figura del lobo o cuadrúpedo esquematizada; por lo demás el resto de lados no presenta números, sinó figuras. Ya hemos propuesto la teoría de que se trataría de un dado oracular de los que comunmente también había en Grecia -desde tiempos de Homero-. Cubos que solo tenían marcas (normalmente en una cara la "alfa" y en otra la "sigma" o la "omega"), y con los que se vaticinaba tirando seis veces consecutivas. Existiendo una respuesta combinatoria para el oráculo en cada caso. Observemos como este de Sepúlveda tiene marcado el lobo, entre lo que parecen dos medias lunas. Al lado y más abajo (en el epígrafe 3º) reocgemos y explicamos el valor numérico que creemos tenía.
ABAJO: Dado muy similar al anterior y también ibérico, fue hallado en Calahorra (en dibujo que también publicábamos en anterior entrada). En este se aprecian seis figuras muy diferentes y bien marcadas, lo que creemos pudo servir para pronosticar seis distintos oráculos o suertes a combinar -tantas veces como se tirara y según del lado que ese cayera-. Similares a los de juego, los dados de vaticinio tenían marcas simbólicas por las que se interpretaban las distintas caidas. Siendo común lanzarlos cinco veces y leer en esta combinatoria lo que aquel dios decía a través del objeto de seis caras. En el de la imagen, vemos la figura del lobo esquematizada en la izquierda. Igualmente al anterior, a su lado y más abajo (en el epígrafe 3º) explicamos y escribimos el valor numérico que creemos tenía.




2.- ANÁLISIS DE LOS DADOS POR DIFERENTES AUTORES:
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a).-La hipótesis de que fueran teseras:
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Como dijimos también en el anterior artículo, al no poder comprender el significado de los símbolos de estos dados, hubo autores que los consideraron teseras. Siendo De Hoz -ante la propuesta de Ballester- quien planteó esta posibilidad, que el mencionado Xaverio Balleste explicaría en su estudio sobre el calagurritano; concuyendo que no era propiamete ese objeto de un dado y que podía tenerse como una de las teseras hospitalarias más antiguas de la península. Así, De Hoz y Ballester determinan que estas piedrecitas cúbicas con dibujos se trataban de teseras anepígrafas, posiblemente las más antiguas de nuestra tierra y con un uso semejante a las que comunmente fueron fabricadas en metal (4) .Mientras Beltrán y Romero Carnicero (entre otros) ven grandes dificultades en considerar esos dados como teseras (5). Y aunque claramente observan que no tienen números -sinó dibujos-, todo ello les obliga a creer que se trata de un enser para probar "un tipo" de suerte (no solo la del juego). Citando el prof. Romero Carnicero a Blanco, quien considera y escribe que: "Visto lo matado de sus vértices, lo que facilitaría que rodara al ser tirado; (piensa que puede ser. entre otras posibilidades un) objeto relacionado con prácticas mágicas o adivinatorias"- (6) .
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Pese a cuanto hemos dicho, Ballester en su estudio sobre el calagurritano expone claramente la hipótesis de que pudieran tratarse de teseras de tipo cúbicas, que comunmente aparecen en el área cercana donde fueron hallados. Hablando de un tipo de "teseras geométricas y anicónicas" con formas caprichosas rectangulares y cuadradas; de las que las más importantes dice se hallaron en Viana (Navarra). Figuras abstractas que llegan a ensamblarse y que Untermann relacionaría con las manos enlazadas (7). Explicando que el uso y utilidad de las piezas de hospitalidad cúbicas quizás fuera el de que unas encajaran en otras o bien que se hicieran exactas en su forma y molde -para que nunca pudieran imitarse y siempre encajaran una sobre la otra- (8). Recogiendo Xaverio Ballesté como argumento histórico que explicaría esta abundancia y necesidad de teseras entre los iberos, la cita de Diodoro Sículo (V, 34, 1) cuando escribe que los iberos "Son benignos y amables con los extranjeros. Todos aprecian acoger a los forasteros que allí hacen estadía y entre ellos rivalizan el la hospitalidad, pues a quien ven en compañía de extranjeros elogían y los tienen por amados de los dioses". Concluyendo este autor que ambos dados son un tipo de objetos votivos relacionados con la referida costumbre (9).
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b) El dado calagurritano (analizado por Ballester y Cinca): Como dijimos, el que más profundamente y quizás primero que analiza esa pieza cúbica fue Ballester -en trabajos referidos en citas bajos estas lineas-; llegando a la conclusión de que se trataba de una tesera hospitalaria antiquísima (al menos, anterior al siglo I a.C.). Exponiendo en su trabajo que los objetos cuadrados hallados en Numancia o en Prajedón (La Estacada, La Rioja -cerca de Calagurris-), tienen como carácterística la aparición de signos extraños al alfabeto ibero. Lo que los hace ilegibles, pensando que nunca continenen números. Caracteres que en el caso del calagurritano son mucho más simples, aunque sus extraños dibujos se hacen inexplicables para el autor, quien ignora así su utilidad o uso. Ello unido a que ambos son de arenisca y mucho mayores peso y tamaño que un dado común romano (normalmente fabricados en hueso y con medidas para caber en un vaso-cubilete). Hace pensar a Ballester que ambos objetos cúbicos hallados en Calahorra o Numancia, son teseras de amistad y no piezas para usar en el juego (11).
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Continúa observando el mismo autor que a su juicio los signos del calagurritano son mucho más antiguos; llamándole la atención que todos estos objetos hayan aparecido en el entorno celtíbero cercano a Numancia. Lo que habla de que pertenecen a este área que tanto resistió a Roma, algo que se demuestra por no haberse encontrado otros similares en la Meseta (ni en la Península). Ello además se une a otro hecho como es el que la zona no estaba muy alfabetizada en época íbera, tanto que en aquella apenas había epigrafía hasta la llegada de los latinos -siendo la escritura más tardía que en el resto del mundo ibero-. Afirmando con rotundidad que el el calagurritano no tiene signos silábicos o de escritura alguna (12); aunque ambos contienen un craracter muy similar que es en forma de X o bien de +. Por lo que concluye su estudio con las palabras siguientes: "De Hoz tenía razón: el dado calaguritano no sería ya el dado más antiguo conocido, pero sí la tesera (o el modelo de teseraibérica) más antigua de las conocidas (12 b).
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Muy interesantes son las conclusiones que sobre el mismo presenta Ballester en otro trabajo escrito por junto a Jose Luis Cinca (13) ; analizando los signos y llegando a unas definiciones numerológicas de aquellos. De tal manera -desde las páginas 235 y ss.- exponen ambos profesores una teoría acerca del valor de los caracteres que tiene este dadop calagurritano, considerando que debieran interpretarse así: El número 1 sería el círculo (0), mientras el 2 se contendría en la cruz (+); siendo para ellos el 3 el aspa (X). Curiosamente interpretan el 4 el lado que contiene cinco lineas (IIIII) y que para cualquiera significaría en todo caso el 5. Mientras creen que el 6 es el que parece un doble tridente pero que ellos definen como un astarisco atravesado por una linea (*); símbolo que se corresponde con el diseño del lobo. Por último nos quedaría por señalar que el 5 sería para ellos el que parece un cruce de caminos en forma de una piel extendida o de una "X" rematada y que está a la derecha en la imagen (ver dibujo) -ATENCIÓN: Ver el valor que damos de los signos y nuestra intepretación sobre las imágenes (en las que hemos apuntado un número junto a cada cara). Todo lo que explico al final y en el epígrafe 3º, donde exponemos comparativativamente los posibles valores analizados (junto a los de los otros dados)-


AL LADO:
Fotografía del dado hallado en Numancia, hecho en arenisca (tal como se presenta en el Museo Numantino, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Se fecha comumente en el siglo I a.C..

ABAJO:
Dibujo mío de las seis caras y signos que contiene el referido dado numantino; podemos observar que claramente todas ellas parecen letras o símbolos que indican numeraciones. Junto a ellas he puesto el valor numérico que considero debió tener y que en el epígrafe 3º (al final de este artículo) explico.




c) El dado de Sepúlveda (comentado por Ballester, Blanco y Romero Carnicero y otros):
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Sobre este pequeño objeto encontrado en el Alto de Somosierra, nos dice lo siguiente Romero Carnicero -comentando palabras de Blanco- : "El hallazgo descontextualizado del dado de Sepúlveda en nada contribuye a facilitar la comprensión de su funcionalidad y significado; un intento en el que Blanco ha barajado distintas posibilidades: Adorno personal, quizá como amuleto, pues no hay que olvidar que presenta una perforación que posibilitaría su suspensión; matriz para sellar o marcar objetos de arcilla previamente a su cocción; pieza para el juego u otrasactividades lúdicas. Visto lo matado de sus vértices, lo que facilitaría que rodara al ser tirado; sería un objeto relacionado con prácticas mágicas o adivinatorias" (14). Añadiendo Romero Carnicero que: "independientemente de su funcionalidad y significado, la representación zoomorfa debió de actuar de talismán, tener valor profiláctico o protector y, cuando menos, procurar buena fortuna" (15).
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d) El dado numantino -en Arlegui y Ballester- (16) :
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Las conclusiones que obtienen Marián Arlegui y Xaverio Ballester acerca de esta última pieza cúbica -también de arenisca y que más arriba hemos visto en foto y en dibujo-; es que lleva marcas mucho más parecidas a caracteres de escritura (aunque lanzan la hipótesis de que quizás fueran una imitación de letras, simplemente como un modo de señalizar). Hablando nuevamente de que probablemente se trate de un tipo de "teseras geométricas y anicónicas" con formas caprichosas rectangulares y cuadradas (17). Pensando que quizás representase el numantino números, al tener signos muy sencillos y parecidos a la escritura ibera. Caracteres no correspondidos con otros similares de la Península, ni del Mediterráneo antiguo. De lo que -como dijimos- el profesor De Hoz también creyó que el numantino pudiera tratarse de una simple tesera, desestimado su catalogación como dado, por la falta de números o letras (18) . Pese a ello, al aparecer el de Calahorra Ballester cambió en algo su juicio, pensando posteriormente que ambos pudieran ser dados (ya que indiscutiblemente tienen marcas muy semejantes a números).
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d) La figura del lobo en Romero Carnicero y la conclusión que personalmente obtuvimos:
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Previamente al analisis personal y a nuestro estudio de los tres dados, vamos a exponer algunos conceptos sobre la figura del cuadrúpedo vista cenitalmente, que el prof. Romero Carnicero destacó, aparecía en ellos. Haciendo referencia a la figuración de un lobo o animal visto desde arriba en los dados de Calahorra y de Sepúlveda -a todo lo que ya hicimos alusión en anteriores entradas-. Consecuentemente escribe Romero Carnicero que: "se ha apuntado que tales figuras animales debían de tener una significación específica para aquellos que sellaban el pacto (19) y propuesto diversas interpretaciones al respecto (20), para el caso de la pieza que nos ocupa se ha indicado que pudiera representar al animal sacrificado para sancionarlo, cuya piel, siguiendo ritos ancestrales quedaría como testimonio del mismo (21)" -cita completa en (22)-. Relacionando el autor este diseño de un cuadrúpedo con el del colgante de el tesoro de Las Labradas (23).
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Por su parte, en anteriores entradas ya vimos como en mi opinión la figura del lobo se podía relacionar con la de los oráculos, al ser este el animal de Apolo. Todo lo que explicábamos del siguiente modo: Los dos dados antes recogidos en imágenes (refieriéndonos al de Sepúlveda y al de Calahorra), serían objetos de azar que curiosamente no solo llevan números -letras en cifra, nos referimos- y ni siquiera marcas que pudieran hacerlos considerar un artículo de juego -como tal- . Ello y la representación del lobo-lagarto en ambos, nos ha llevado a creer que se trata de un enser dedicado a la cleromancia (de astrágalomancia). Objetos ibéricos de los que casi todos investigadores opinan que no parecen dados, sinó más bien algo para utilizarse en el culto, las mancias o los pactos. Por lo que nos quedamos con esta hipótesis de cleromancia que explicaría no solo sus dibujos, sino también la aparición del lobo. Totem que como decimos es el símbolo de Apolo y por lo tanto el del oráculo por excelencia. Animal que se relacionaba con el dios de la adivinación -denominado Apolo Licio- y deidad representada como un cánido; comunmente unido a aquellos juegos de astragalománcia por medio de los cuales se hallaba el futuro lanzando tabas o dados. Todo lo que nos llevaba hasta un número final (EL CINCUENTA Y SEIS) que increiblemente aparece en la representación del lobo del Vaso de Roa, tanto como los oráculos de dados griegos -tal como se halla en el mencionado de Homero- (24).



AL LADO: Detalle del colgante de oro puro, del tesoro recuperado en el castro de Las Labradas (Arrabalde, Zamora); en imagen trabajada y retocada desde el broche fotografiado en su día por Delibes y Esparza (1989). Observemos que en su centro, el dibujo que presenta de un cánido visto desde arriba que es igual al de los dados de Sepúlveda y Calahorra. Todo lo que claramente me llevó a interpretar que esos cubos eran un objeto para ser usado en astragalomancia, tanto como el colgante se trataba de un amuleto con carácter apotropaico.
ABAJO: TUMBA DE LA NECRÓPOLIS DE LAS RUEDAS PINTIA (Padilla de Duero) que al parecer correspondía a un poderoso sexagenario -Desde fotografía tomada de la revista VACCEA 2007; N. 1, 2008 pag 65 (a la que agradecemos nos permita redivulgar la imagen de su propiedad). En ella podemos observar un precioso puñal vacceo, cuya punta de vaina (contera) tiene la forma de cuadrúpedo o bien de la piel extendida. Ello es un hecho que vengo observando, pues considero que se trata de un diseño de carácter apotropaico, simbolizando quizás el animal cazado -atravesado por el cuchillo-. Igualmente esa forma de piel se halla en múltiples objetos de metal y armas del Mediterráneo (relacionándose con el keftiu, labrys y con el lingote pellejo de buey). Siendo mi teoría que este diseño cercano al del una piel o cuadrúpedo visto desde posición cenital, tiene un signifiacado mágico relacionado con el mundo de la guerra, los metales y la suerte.



3.- INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS NUMERAL DE LOS DADOS DE SEPÚLVEDA, CALAHORRA Y NUMANCIA:
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a) Valor y significados del dado de Sepúlveda:
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Comenzaremos por hablar sobre este de Sepúlveda, habida cuenta que consideramos que apenas tendría valor numeral en sus caras (siendo principalmente un astrálago de sortilegios). De ello y como veremos, tan solo tiene cuatro caidas o caras, como las tabas que contienen ese mismo número de posturas. De tal manera, si partimos que el oráculo para el que era usado fue uno de Apolo y que los totems de este dios como vaticinador eran el lobo y el cuervo, veremos en imagen arriba recogida como tiene una primera cara que ya Fernando Romero Carnicero y otros han identificado con el cánido. Lobo que quizás en este caso se represente entre dos cuartos (el menguante y el creciente) porque como es sabido la Luna que da luz en la noche es la compañera inseparable del lobo -a la cual aullan estos animales, principalmente se están solos con el fin de marcar territorio, señalar su situación y buscar nuevas manadas-. De ello, esta cara tendría que ser la principal y su valor marcaría el 6.
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A la izquierda de esta cara dibujada claramente con un cuadrúpedo, vemos una figura que pudiera parecerse a un altar o bien a un cuervo sobre una rama. Lo que interpreto personalmente como el segundo lado en importancia que en un dado sería el número 5 y cuya simbología en el diseño que lo decora considero está unida al mencionado córvido (el otro totem de la adivinación en Apolo). Finalmente, hay otras cuatro caras que son gemelas cada dos, de lo que obliga a pensar que tan solo tiene cuatro caidas o "posturas" (por repetirse dos lados). Ello lo identificaría claramente con las tabas que igualmente contienen cuatro lados; todo lo que nos hace pensar que se trata de un objeto usado para adivinar de forma muy semajante a como se hacía con las tabas: Lobo, ¿cuervo?, hojas-estrellas y aspas adornadas. Cuya traducciòn en números no tendría propiamente equivalencia, sinó más bien concordancia con los de los astrálagos (adivinatorios).
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b) Valor y significados del dado de Calahorra:

Muy diferente sería ya el de Calahorra (ver imagen), que sí parece contener una numeración. Numerales que comenzarían de nuevo por la figura del lobo y cara principal del dado; lado más destacado y que representa un cuadrúpedo visto cenitalmente, valiendo por ello posiblemente el 6. Tras aquel, el 5 parece estar claro al contener un lado con cinco lineas grabadas. El 4, se correspondería a mi juicio con la cara que contiene cuatro "caminos", o una especie de piel abierta en cuatro. Finalmente el 1 habría de ser el círculo, tal como piensan Ballester y Cinca. Mientras sería en principio imposible dilucidar si el aspa y la cruz son 2 ó 3, a menos que pensemos que el símbolo más simple es el de forma de cruz por lo que este sería el primero (2) y el aspa el que le sigue, valiendo 3.
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Pese a ello y como estos signos similares al aspa y la cruz, aparecen también en el dado de Numancia, hemos podido determinar que era tal como intuimos en un principio. Concluyendo en nuestro análisis sobre el numantino que una cruz (+) se corresponde con el 2 y se relaciona con signos griegos de igual equivalencia. Tanto como el aspa (X), también tiene analogías con números helenos que significan el 3. Para finalizar la interpretación de las caras del dado calagurritano -que recogemos analizadas explícitamente en diversas imágenes-, diremos que en principio hemos de aceptar que el animal representado sería un lobo. Lo que indica que se trataría de un objeto también con uso en la cleromancia. Pese a ello, nos queda una duda sobre si aquel cuadrúpedo dibujado en la cara que consideramos el 6, pudiera tratarse de una oveja. Algo que relacionaría el dado con las tabas, que se fabricaban con estos astrálagos de oveja. Por lo que es difícil afirmar con rotundidad si lo que hay grabado en estos cubos de Sepúlveda y Calahorra es un lobo o un cordero; animales que de ser uno u otro no cambiarían el sentido y utilidad mágica de ellos (puesto que tanto el cánido como la oveja eran símbolos de la adivinación).

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BAJO ESTAS LINEAS: Análisis comparativo de todos los signos de los tres dados y sus correspondencias con números en letras y signos iberos. Junto a los valores numéricos que les hemos otorgado.




c) Valor y significados del dado de Numancia:
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Por último en el caso de Numancia, ha de observarse aquel claramente presenta números figurados como caracteres; de lo que pueden deducirse sus valores y afirmarse que es un dado -propiamente dicho-. Pero como sus signos apenas coinciden con los alfasilábicos ibéricos, hemos de pensar que se trata de numerales hasta hoy desconocidos, de lo que hay que buscarlos entre las cifras de otras escrituras mediterráneas y de la época (para hallar su significado). De tal manera los analizaremos, comenzando por la cara que lleva marcada una "X" que dijimos en el caso del calagurritano que podía ser un 3. Consecuentemente, sabiendo que el signo "X" en alfasilabario ibero se lee como "TA", podemos intuir que ello se correspondería con la letra griega "tau", cuya lectura numérica es 300 (trescientos). Podría corroborase el aspa como un valor del "tres", porque a su vez este número escrito en griego es una "gamma" (), letra o signo que de algún modo se asemeja a esta "equis" que aparece en la cara que analizamos. Todo ello, unido a que en el anterior de Calahorra nos faltaba el 3, donde existía la señal con aspa; nos llevó a deducir que es este su valor.
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Por su parte, dijimos que era lógico considerar en el de Calahorra que el círculo (0) podía ser el 1. Algo que en este de Numancia se hallaría en la cara que lleva una "ro" ibera. Dibujo en forma de "" que confirmaría el valor 1 porque esta letra en griego significa 100. Pero a su vez el diseño que hay en esta cara del dado numantino es en algo similar a un "alfa" () que en indioma heleno es 1. Por todo lo que creemos que este lado con aquel círculo con un palito ("" griega, ó "R" ibera"), ha de leerse como 1. En cuanto al símbolo que hay en la cara pintada del lado contrario (a la izquierda) y que parece una "V", interpreto que se trata de una "ypsilon" ibérica, que como valor "Y" griega sería 400; pero que relacionada con la "delta" mayúscula pintada como un triángulo equivaldría a un 4 y que en griego se escribiría "" (bastante parecida a la "V" que presenta ese lado ).
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Siguiendo con el símbolo que vemos en el centro, en forma de una "C" cuadrada; creo que en ibero puede ser leido como "bi", de lo que deduzco que se trata de una "beta" griega, o lo que es lo mismo: Un 2. Quedarían entonces por definir el 5 y el 6, el las dos caras restantes. La primera sería aquella que parece una "S" y que con arreglo a símbolos ibéricos se corresponderia con el sonido "ki" y que quizás habríamos de relacionar con la letra griega de similar nombre ("Xi" , ó ), carácter que significa 600. Todo ello cuadraría esta "ki" ibera, en su diseño y dibujo como el de una "Z" ("zeta") helena, (), cuyo valor es el 6. Deduciendo así que este lado que tiene como una "S" significa el 6. Siendo por último el que tiene forma de "T", el equivalente a una "épsilon" griega que significaría 5; caracter que por su forma en el dado se podría relacionar con la "fi" minúscula, letra que se lee en griego por 500. Por cuanto esta cara como una "T" (que en el de Calahorra sería una cruz) se correspondería con el 5.
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BAJO ESTAS LINEAS: Otro análisis comparativo de todos los signos de los tres dados y sus correspondencias con números en letras y signos iberos (valores numéricos que les hemos otorgado).
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-Observemos se ellos que el 6 que en dos casos es la figura del lobo (o cuadrúpedo), en el numantino se trata de una "zeta" () griega -o "ki" ibera- cuyo valor claramente es un 6.
-Por su parte, el 5 parece en Sepúlveda un altar o algo relacionado con un cuervo, mientras en Calahorra son cinco lineas y en Numancia se corresponde con una "tau" o "fi" (de 500).
-El 4 es un modelo que se relaciona con una piel extendida o con la "Y" griega que entre los iberos se escribía "V" (o incluso con la delta), con valor de 400 y relacionada con la "delta" (), que es 4.
-El 3, es un aspa en todos los dados, equivaliendo a la letra "ta" ibérica que quizás se corresponda con la "T" griega cuya equivalencia es 300 o con la "G" () que es 3.
-El 2 se escribe como una "bi" ibérica y quizas se relaciona con la "beta" () que es 2. Mientras en Calahorra es una cruz y en Sepúlveda un aspa (muy parecida a la anterior).

-El 1 finalmente es una "ro" () ibera y griega en Numancia y un círculo en Calahorra (con cierto parecido). "R" que significaba 100, el círculo que no está muy lejos del alfa () cuyo valor es 1.





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CITAS:

(1):
Cicerón
Sobre la Adivinación (I, 58) Habla de que los oráculos a través de los dados no debían considerarse para nada fiables.

(2): David Hernandez de la Fuente; ORÁCULOS GRIEGOS; Alianza Ed. Madrid 2008, pag 74.

(3):
Tanta importancia tuvieron aquellos oráculos homéricos que en el mismo British Museum existe un papiro de época Ptolomaíca en el que se explican minuciosamente las instrucciones de esta forma de acertar el futuro con dados. En el que existían 216 combinaciones conforme a las posibilidades debidas a como cayera este en sus seis tiradas; habiendo pues un número igual de vaticinios al de sortilegios que salían de cada forma.

(4):
POSTILLA AL DADO CALAGURRITANO (y al numantino); estudio del profesor, XAVERIO BALLESTER /en Kalaorrikos 4, 1999. En las páginas 257-266. Donde Bellester llega a la conclusión final de que De Hoz tiene razón, y se trataría de la tesera más antigua de la Península (al fecharse en siglos anteriores a las comunes placas hospitalarias).
(5): En referencia a los mismos dados escribe Fernando Romero Carnicero ( LAS REPRESENTACIONES ZOOMORFAS EN PERSPECTIVA CENITAL UN ESTADO DE LACUESTIÓN; Universidad de Valladolid -editan Fernando Romero Carnicero / Carlos Sanz Mínguez. Valladolid - pags. 508-509): "Una sugerencia del profesor J. de Hoz, en el sentido de que efectivamente se tratasen de téseras, llevó a Ballester (1999) a insistir sobre el particular, centrando su atención en el área de procedencia de los hallazgos, el carácter de los signos -evidentemente no grafemáticos, aunque posiblemente inspirados en, o imitando, el signario celtibérico, en el caso de los de la pieza de Numancia-, o la forma en que pudieron cumplir su función de identificar a las partes contratantes del pacto; a la vista de todo ello le parece lógico interpretar estas piezas cúbicas como la primera manifestación de las téseras celtibéricas (...) proponiéndose así su identificación con una tésera celtibérica (Ballester, 2008: 196-199). (...) (Beltrán, Jordán y Simón, 2009: 636 y 650), asume las dificultades, algunasya señaladas por Ballester, que tal interpretación plantea" .
(6): Fernando Romero Carnicero (Op. cit. arriba), pag.508: "El hallazgo descontextualizado del dado de Sepúlveda en nada contribuye a facilitar la comprensión de su funcionalidad y significado;un intento en el que Blanco ha barajado distintas posibilidades -adorno personal, quizá como amuleto, pues no hay que olvidar que presenta una perforación que posibilitaría su suspensión; matriz para sellar o marcar objetos de arcilla previamente a su cocción; pieza para el juego u otras actividades lúdicas, visto lo matado de sus vértices, lo que facilitaría que rodara al ser tirado; objeto relacionado con prácticas mágicas o adivinatorias- sin llegar a decantarse, a falta de otros paralelos e información más precisa, por ninguna de ellas, aunque viene a descartar las dos primeras (Blanco, 2004: 136-137)."

(7):
POSTILLA AL DADO CALAGURRITANO (y al numantino); estudio del profesor, XAVERIO BALLESTER /en Kalaorrikos 4, 1999. Págs. 261 y 262 (y cita 21)
(8): POSTILLA AL DADO CALAGURRITANO (y al numantino); estudio del profesor, XAVERIO BALLESTER /en Kalaorrikos 4, 1999. Pág. 262 , recoge los textos que estas llevan y son puramente iberos, muy semejantes a los inscritos en caracteres ibéricos. Tales como: LETUNTUNOS::AUZ (Untermann, Monumenta IV) o bien TUINICUCUEI:: CORTONICUM::CAR (García Garrido y Pellicer Bru en DOS TESERAS DE HOSPITALIDAD EN PLATA CELTIBERICAS, Kalathos 1984) y otra que pone y otra que pone RETUKENO::USALIKUM (Untermann, Monumenta.... IV).
Aclaramos que la bibligrafía de Xaberio Ballester que vamos mencionando adjunta a su trabajo es fundamentalmente la siguiente: Untermann; MONUMENTA LINGUARUM HISPANIORUM, BAND IV. ESCRITOS TARTESICOS, CELTIBERICOS Y LUSITANOS, Wiesbaden, 1997 (del Band IV cita diversos capítulos que enumera como K). // Labeaga Mendiolla y J.Untermann; LAS TESERAS CELTIBERICAS DEL POBLADO DE LA CUSTODIA, VIANA,NAVARRA. "Trabajos de arqueología Navarra 11" (1993-4) pags 45 a 53. // C. Jordán Cólera; INTRODUCCIÓN AL CELTIBËRICO, Zaragoza 1998 // F. Villar; ESTUDIOS DE CELTIBÉRICO Y DE TOPINIMIA PRERROMANA. Salamanca 1995. // ARLEGUI MARIAN Y XABERIO BALLESTER
El dado numantino Kalathos, 16 1997, pags 231 a 221

(9): Idem. cita (7), pag. 263.

(10): Idem (7) pag. 259.

(11): Idem (7) pag.
257

(12): Idem (7) pag. 260; la cita siguiente y final procede de la página 264.

(13): Jose Luis Cinca Martínez y Xaverio Ballester;
EL DADO CALAGURRITANO. Kalakóricos 3; 1998, páginas de la 233 a la 238

(14): Citando a Blanco, 2004: 136-137; en LAS REPRESENTACIONES ZOOMORFAS EN PERSPECTIVA CENITAL UN ESTADO DE LACUESTIÓN; de FERNANDO ROMERO CARNICERO Universidad de Valladolid (editan Fernando Romero Carnicero / Carlos Sanz Mínguez) Valladolid /2010 (pag. 508)

(15): Fernando Romero Carnicero; Op. cit. (14),
pag. 532.

(16):
ARLEGUI MARIAN Y XABERIO BALLESTER; El dado numantino Kalathos, 16 1997, pags 231 a 221

(17):
POSTILLA AL DADO CALAGURRITANO (y al numantino); estudio del profesor, XAVERIO BALLESTER /en Kalaorrikos 4, 1999. Pag. 261

(18): Idem (17), pag. 258.

(19):
Beltrán, F., 2001: pag. 55

(20): Hay un resumen de las mismas en Balbín,2006; página 136.

(21): Almagro-Gorbea, 2001 y 2003, páginas 218-219

(22): LAS REPRESENTACIONES ZOOMORFAS EN PERSPECTIVA CENITAL UN ESTADO DE LACUESTIÓN; FERNANDO ROMERO CARNICERO Universidad de Valladolid (editan Fernando Romero Carnicero / Carlos Sanz Mínguez) Valladolid /2010 pag. 471

(23): Fernando Romero Carnicero en op. Cit. (22) escribe sobre este tesoro: "En 1987 aparecía, en el zamorano castro de Las Labradas, en Arrabalde, un segundo tesoro integrado por diecinueve joyas, entre las que merecen recordarse, pues algunas de ellas estaban fragmentadas (...) Su localización enterritorio astur ha permitido afirmar, en cualquier caso, que su ocultación tuviera lugar con motivo de las campañas de Roma contra cántabros y astures, es decir, entre los años 29 y 19 a.C. (Esparza, 1988-89: 513-514; Delibes y Esparza, 1989: 128; Delibes, 1991: 23; Delibes, Esparzay Martín Valls, 1996: 36-39). OP: CIT.; Pags. 499 y 500.

(24):
Todo lo que nos llevaba hasta un número final que menciona Hernández de la fuente y que es muy curioso: El 56. Correspondiente a los dioses que protegían el oráculo de los dados. Número que increiblemente aparece en la representación del lobo del Vaso de Roa, cuyo pan (o tablero) que está lamiendo tiene esta cifra de casillas -o divisiones-. PARA INFORMACIÓN SOBRE ELLO, VER ENTRADAS ANTERIORES.












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